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El perdón: La llave de la felicidad

En el libro “Un Curso de Milagros”, en la lección 121 dice que el perdón es la respuesta a nuestra búsqueda de paz, es el camino que conduce a la felicidad. También dice textualmente que ocurre cuando no perdonamos: “La mente que no perdona vive atemorizada, y no le da margen al amor para ser lo que es ni para que pueda desplegar sus alas en paz y remontarse por encima de la confusión del mundo. La mente que no perdona está triste, sin esperanzas de poder hallar alivio o liberarse del dolor. Sufre y mora en la aflicción, merodeando en las tinieblas sin poder ver nada”. “La mente que no perdona vive atormentada por la duda, confundida con respecto a sí misma, así como con respecto a todo lo que ve; atemorizada y airada. La mente que no perdona es débil y presumida, tan temerosa de seguir adelante como de quedarse donde está, de despertar como de irse a dormir. Tiene miedo también de cada sonido que oye, pero todavía más del silencio; la oscuridad la aterra, mas la proximidad de la luz la aterra todavía más. La mente que no perdona no ve errores, sino pecados. ¿Qué puede percibir la mente que no perdona sino su propia condenación? ¿Qué puede contemplar sino la prueba de que todos sus pecados son reales?” “La mente que no perdona vive atormentada por la duda, confundida con respecto a sí misma, así como con respecto a todo lo que ve; atemorizada y airada. La mente que no perdona es débil y presumida, tan temerosa de seguir adelante como de quedarse donde está, de despertar como de irse a dormir. Tiene miedo también de cada sonido que oye, pero todavía más del silencio; la oscuridad la aterra, mas la proximidad de la luz la aterra todavía más. La mente que no perdona no ve errores, sino pecados. ¿Qué puede percibir la mente que no perdona sino su propia condenación? ¿Qué puede contemplar sino la prueba de que todos sus pecados son reales?” Muchas veces nos negamos a perdonar a quien nos cometió un agravio por estar aferrados a tener la razón. Pensamos: “Como lo voy a perdonar si fue él quien me hizo daño, él es quien tiene que venir a disculparse, mientras eso no ocurra no lo perdonaré jamás”. El mismo Curso de Milagros dice: “Qué prefieres ¿tener la razón o ser feliz?” El hecho de aferrarse a tener la razón puede causarnos mucho daño. Nos quita la gran oportunidad que tenemos para ser felices. La felicidad sólo depende de nosotros, es una actitud ante la vida. Podemos elegir dejar de tener la razón y ser feliz aquí y ahora, o seguir tercamente enganchados en el orgullo, y pasar por la vida de una forma miserable e infeliz. Hay los que no perdonan porque dicen que este acto solamente le corresponde a Dios; “quien soy yo para perdonar”. Con toda certeza les puedo asegurar que Dios no perdona a nadie por la sencilla razón que Él no ve pecadores, no ve prostitutas, ladrones, asesinos, sólo puede ver lo que Él creó. Dios no juzga ni condena a nadie. Muchas escrituras están de acuerdo en que Dios es amor, por lo tanto si nosotros somos hechos a imagen y semejanza de Dios no podemos ser menos que amor. Entonces, ¿qué es lo que ve Dios en sus hijos? Amor, la única verdad de lo que realmente somos, lo demás es creación del ego. Nosotros si vemos prostitutas, ladrones, asesinos, juzgamos, criticamos y condenamos a nuestros hermanos y a nosotros mismos. El perdón es un regalo que nos ha dado el Universo, una herramienta purificadora, y citando nuevamente el Curso de Milagros: “El perdón es la respuesta a nuestra búsqueda de paz, es el camino que conduce a la felicidad”.

Autor: Mario Moriani

Fuente: Artículo

¿Mirar siempre el lado positivo?

Este artículo va dedicado a nuestro buen amigo Francisco y para todos aquellos que en algún punto opinen igual que él, que lo disfruten!!

Ver  siempre el lado positivo parece muy sencillo y obvio, ¿no es así? Pero no lo es tanto, en la práctica tendemos a hacer lo contrario.

 P T Barnun, fue un hombre de negocios brillante. Cirquero y publicista innato. Experto en prosperidad. Hay una historia de Barnun que ilustra muy bien lo que quiero transmitir aquí.

 Barnum envió un telegrama al propietario del circo que era su competencia ofreciéndole comprar uno de sus elefantes. Sus rivales usaron el telegrama de Barnun como pieza publicitaria con el mensaje “esto es lo que Barnun piensa de nuestros elefantes”.

 Para cualquier empresario este hecho hubiera sido un desastre y seguramente hubiera encendido con fuerza la rivalidad por aquella empresa. Barnun en cambio vio este golpe bajo como una oportunidad de crecer. Fue así como se dio cita con su competencia en una reunión de negocios y esa charla dio como resultado la compañía Barnum & Bailey Circus. Como si esto fuera poco, ¡noten que Barnun consiguió que su nombre estuviera primero!

 ¿Te das cuenta? Todo lo que nos sucede tiene un lado positivo. Y si no lo tiene, hay una manera de sacarle provecho, tomar ventaja de lo sucedido y darle un giro para que quede a favor de nosotros.

 Las personas que ven lo positivo tienden de manera natural a obtener resultados excepcionales en sus vidas.

 Lo que pasa es que desde pequeños estamos acostumbrados a darle demasiada importancia a las caídas y los inconvenientes y esa mentalidad es la menos propicia para encontrar soluciones y salidas que nos generen una ganancia de algún tipo.

 La angustia y la desesperación te bloquean y no permiten que una posible solución llegue hasta ti, puede estar en tus narices y no la ves porque el sentimiento negativo pone ante ti una espesa bruma.

 Esto vale también para enfrentar de una manera enriquecedora aquellos comportamientos de otras personas que pueden afectarnos. Antes de reaccionar, contestar o replicar date a ti mismo la oportunidad de medir el alcance de tus acciones y tus palabras, de ponerte en lugar de la otra persona, de valorar si vas a recoger algo positivo de la acción que estás a punto de emprender.

 Te aseguro que si te hicieras estas preguntas antes de reaccionar airadamente la mayoría de las veces no “lanzarías ninguna piedra”, porque sabes más allá de toda duda que tú también saldrías perdiendo. El sentimiento de rabia o enojo es una bruma que no te permite ver con claridad.

 Te propongo un ejercicio que pongo en práctica desde que leí la historia de Barnun contada por Joe Vitale.

 Con este ejercicio, esa bruma se desvanecerá y podrás ver con más claridad todas las piezas del rompecabezas.

 Este es el ejercicio:

 Cada vez que te suceda algo malo, negativo, cada vez que tropieces o las cosas no salgan como las esperabas pregúntate -es más eficaz si lo haces en voz alta-:

 ¿Cómo puedo convertir esto en algo positivo?

 O

 ¿Cómo le encuentro el lado positivo a esto?

 Esa simple pregunta te abrirá las puertas para entrar en un estado mental abierto y receptivo.

 Hazte una de estas preguntas desde la convicción de que sí puedes encontrar ese lado positivo.

 Es increíble como una simple pregunta te conecta de manera automática con una fuente universal de sabiduría y respuestas.

 Y ya que toco este tema, ten la convicción de que todo ser humano tiene acceso a esa fuente universal, lo único que debe hacer es invocarla y pedir respuestas.

Autor:  Eliana El

Fuente: Artículo